Leandro Mackenzie
—No debí haberla dejado sola —murmuró, mientras bebía de mi vaso.
Katherine estaba a mi lado. Había irrumpido en la privacidad de mi oficina, y yo, perdido en los recuerdos de una familia que ya no estaba completa, ni siquiera me di cuenta. Me consideraba un hombre fuerte, alguien que había enfrentado cada desafío con firmeza, como el hombre que era, "un macho oculto tras un caparazón de frialdad e indiferencia". Pero, en el fondo, no era más que un imbécil sentimental. A quie