Katherine Olson
Mientras la alarma del coche activada por Andrew resonaba con una urgencia estridente, mi corazón me martilleaba en el pecho. Intentaba respirar, pero sentía que no podía sobrevivir por mi cuenta, como si el aire se negara a entrar en mis pulmones. Las lágrimas caían incesantemente mientras los pensamientos más oscuros cruzaban mi mente, esa desesperante sensación de impotencia que me paralizaba. La angustia me atenazaba tanto que las palabras se me ahogaban; mis labios temblaba