Narrador omnipresente
Leandro y Katherine subieron al coche, dirigiéndose al juzgado donde tendría lugar el juicio que Antonella había iniciado contra ellos. Aunque Leandro estaba libre tras pagar una fianza millonaria, la sombra del proceso seguía pesando sobre él. Sus pensamientos eran un caos; su mayor temor era que el jurado fallara en su contra y esa misma mañana pudiera terminar en prisión, dejando a Katherine sola, lidiando con su enfermedad terminal.
—Todo va a salir bien, cariño —dijo