Eran solo dos semanas lo que separaban a Jasha de Dasha. De una vida juntos como esposos, infelices, pero esposos.
De una unión que nunca estuvo destinada, pero que la pelirroja quería.
Aunque podría parecer que ella la quería por esa insana obsesión que tenía con Jasha, las intenciones iban más allá de un simple enamoramiento infantil o un capricho.
Ella estaba siendo utilizada como un títere barato en medio de una guerra silenciosa que había comenzado años atrás, pero que con la llegada de