52. NO TE DETENGAS
—Jasha, no —los ojos de Irina, casi parecían lagrimear.
—¿No lo quieres? ¿Me detengo? —la pregunta era tan puntual y su mirada tan firme y poderosa que ella sintió que se derretía por dentro.
¿Desde cuando era Jasha tan dulce y considerado?
Pero ella tampoco podía negar que los ojos de Jasha se habían vuelto tiernos, dulces, casi desesperados y era obvio que si ella le decía que no, sería un no.
¿Pero ella quería decirle que no?
No.
Su lengua y sus labios estaban ansiosos por gritar un sí, por