53. DOS DÍAS
—¿Ya? —Hades estaba demasiado impaciente.
—No —fue la respuesta de Poseidón que tenía los ojos cerrados y se balanceaba sobre las patas traseras de una silla.
—¿Cómo puedes estar tan tranquilo?
—¿De qué sirve ponerme como tú? Jasha no va a salir de allí hasta que no...
—¡Cállate! —Le dijo Hades rápidamente.
—Tu deberías hacer lo mismo, encerrarte con una buena mujer y...
—Púdrete Poseidón —le dijo Hades que luego soltó una carcajada.
—Lo siento, olvidaba que la abstinencia hace que seas aún más