42. MERECES SER FELIZ
—Irina, escúchame bien —tomo el rostro de la rubia entre sus manos y le sonrío.
—N-No, no me hagas esto —le dijo con el labio inferior temblando y su pecho casi convulsionando, tenía la mano de Alek entre las suyas y la apretaba con fuerza.
—Lleva al niño, tiene que vivir y tú...
—Eriks, no —el dolor que ella estaba sintiendo en medio de su pecho era infernal, las lágrimas caían a borbotones de sus ojos y su mano libre temblaba sobre las de Eriks mientras él sostenía delicadamente su rostro, c