30. LA HERMANA
"Prometo que te voy a mantener viva y que pase lo que pase vas a regresar con tu padre"
Y sí, la promesa se había cumplido, Artemisa estaba sentada en la camilla, tenía suero conectado y una enfermera limpiaba y desinfectaban sus heridas, unas más profundas que otras, pero parecía que nada le dolía a esa chica. Miraba a la nada con sus ojos vacíos.
Nada, excepto la ausencia de Yuri.
—Artemisa, hija, hoy te darán el alta y tú...
—No —la pelinegra miraba a la pared de enfrente, fijamente.
—Hija