19. MESES
El sonido de la música era fastidios, demasiado alto, demasiado fuerte, mucho humo y mucho alcohol, muchos cuerpos bailando y otros tantos más, estaban más desnudos de lo que deberían estar para un lugar tan público.
—¿Qué traes? —La mujer le preguntó a Yuri con los labios muy resecos.
—Sascha —Yuri apenas susurró su nombre, pero ella solo tomo la mano del chico y se le acercó peligrosamente.
Había una pequeña y ligera tensión entre ellos dos, una que el rubio no podía explicar, pero indudable