Mundo de ficçãoIniciar sessão—¡Dante! —grité a viva voz. Al segundo estuvo en la puerta, podía escucharlo, pero no levanté la cabeza. Se detuvo en el umbral y se tomó unos minutos para entrar. Finalmente dio un paso, cerró la puerta detrás de él y comenzó a caminar a mi alrededor lentamente. Se detuvo enfrente, se agachó y con una mano tomó mi mentón y levantó mi rostro. Me miró con ojos oscuros de lujuria, estaba







