Mundo ficciónIniciar sesiónLa tarde continuó con una visita a un hotel majestuoso: en lo alto llevaba el mismo logo que los restaurantes y el apellido Blackwell —nuevamente— brillaba a la luz del sol en el centro del edificio pintado de un blanco celestial, con bordes de color dorado. El verano estaba en completo apogeo, todo brillaba bajo la luz solar y los árboles se movían produciendo una fresca ventisca.
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