CAPÍTULO 38

Cuando volvió a la oficina, vio una apuesta silueta muy conocida sobre su escritorio.

—Buenas tardes, linda… —La sonrisa de Matthew se esfumó cuando bajó la mirada hacia el vientre femenino, pero luego volvió a sonreír un tanto sorprendido.

—Buenos tardes, Matt. —Le dio un beso en la mejilla—. &iques

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