Maya
No sabía qué estaba sucediendo. Nuevamente tenía contracciones y mi vientre me dolía demasiado. Me sujetaba del vientre sin poder aguantar más el dolor. Caminé con rapidez y me sostuve de una de las puertas de la gran mansión. No había nadie porque la mayoría estaba afuera en guardia, esperando a ver qué sucedía con el campo de protección que había creado para proteger a los vampiros, es decir, a mi familia.
Elevé la mirada y todo se veía borroso. Caminé con dificultad, pero al llegar quer