Valentino.
—Al parecer están escondidos, no hay señal; no obstante, hemos recibido noticias de que han entrado por el bosque más alejado del país —declaró Emilio, asegurando que la investigación fuera precisa.
—Eso significa que están aquí con algún plan malévolo —dijo mi tío, con un tono de preocupación.
—Tenemos que estar preparados si vemos algo inusual —mencioné, levantándome de la silla. De repente, una horrible sensación se apodera en mi pecho.
—¿Está bien, señor Valentino? —preguntó Emil