Un soplido frío me roza la mejilla, poco después puedo sentir la suave caricia de la brisa fresca acariciándome los brazos y piernas, abro los ojos y me encuentro con una tenue oscuridad, en esta ocasión la bombilla se encuentra apagada; por la pequeña ventana de la parte superior entra la luz de la luna y brinda una iluminación tenue en el lugar, solo puedo abrir un ojo, el otro se encuentra bastante dolorido e hinchado.
Siento presión en las muñecas, levanto la cabeza y me doy cuenta de que