75. Hombre de una sola mujer
Renata
Después de hacer el amor en la tina de baño Stefan y yo permanecimos más tiempo en la bañera, hablando de cosas tan simples y cotidianas, pero para mí fue una plática de lo más agradable, en cierto sentido, éramos polos opuestos, a él le gustaban más las cosas saladas a mí lo dulce, disfrutaba de la música fuerte y alocada y yo prefería las cosas bajas y suaves, le gustaba hacer ejercicio y yo apenas y tenía fuerzas para aguantar mi existencia cada mañana.
Cuando salimos de la ducha él