64. Miradas necesitadas
Estoy aterrada y no por el hecho de pensar que puedo morir, jamás le he tenido miedo a la muerte, me aterra pensar que sin duda Armando esta tras de esto, que si nos atrapan va a descubrir que estoy con vida, estar en manos de Armando es un destino peor que la muerte.
De pronto los dedos de Stefan que se mantienen en mi boca por si se me ocurre gritar comienzan acariciar mi rostro ligeramente tratando de darme calma, mis ojos buscan los suyos, pero su rostro imperturbable y mirada asesina está