36. Te lo advertí
Armando.
La cabeza me duele de tanto que he estado tirando de mi cabello en estos días, no puedo comer, no puedo dormir, en este tiempo mi negocio ha empezado a tener ligeros colapsos, me avergüenza y molesta tener que admitir que esto no es culpa del maldito de Bardi, sino mía, no puedo concentrarme, solo puedo pensar en ella, mi Renata... la idea de que esté siendo tocada por otro hombre me enferma más que nada; golpes ella puede con ellos, castigos iguales, puede con ello, no sería su prime