Caleb sintió angustia, desesperación y un arranque de colera contenida sin saber cómo accionar, como actuar para defender o intentar ayudar a esa mujer que le mostró el verdadero camino de la dignidad y el amor incondicional.
—Necesito que me cuentes todo lo que sepas, Milán. —soltó como una bomba a punto de explotar—. ¡No puedo permitir que la utilicen como un instrumento!
Milán había experimentado el mismo sentimiento, solo que Milán sentía la culpa correr por su cuerpo. el arrepentimien