Las dos mujeres que caprichosamente el destino las cruzo y las colocó de frente en esa línea delgada del espacio y tiempo, se encontraban entre dichos, reclamos y verdades descubiertas.
Cada una de ellas de se vio así misma, ya sin la ligera sospecha como se podrían ver sin aun conocerse. El mismo cuerpo, el mismo rostro e incluso la misma voz. Solo existía una diferencia entre ambas: Rous del pasado era culta, inteligente y no dejaba que la vanagloria le arrebatara la humildad con la que se caracterizaba.
Existía una guerra entre dos mujeres que debían sellar su destino y solo una de ellas deseaba recuperar lo que había dejado en su pasado, por lo que Rous del pasado se alzó en contra de su yo del futuro y con una voz diferente, quebrada, pero con autoridad ella pronunció. —Aun así, sigo siendo la mujer original y tu eres solo una mala copia de mi futuro.
La ofensa fue inmediata e intentó golpear a su yo del pasado, pero fue imposible. Una fuerza invisible le prohibió tocarse a ella