Las dos mujeres que caprichosamente el destino las cruzo y las colocó de frente en esa línea delgada del espacio y tiempo, se encontraban entre dichos, reclamos y verdades descubiertas.
Cada una de ellas de se vio así misma, ya sin la ligera sospecha como se podrían ver sin aun conocerse. El mismo cuerpo, el mismo rostro e incluso la misma voz. Solo existía una diferencia entre ambas: Rous del pasado era culta, inteligente y no dejaba que la vanagloria le arrebatara la humildad con la que se ca