Las dos mujeres continuaron en observación por un día mas en cada tiempo, ambas se aferraron a sentimientos diferentes y declaraciones que llevaban consigo consecuencias.
Rous del futuro por su parte se encontraba ansiosa por regresar a la mansión, esa en la que estaba a punto de cambiar de reina. Rous estaba dispuesta a pagar el sacrificio necesario para descubrir a la mujer que intentó asesinarla en la clínica.
Mientras que Rous del pasado deseaba regresar al trabajo, para conquistar el mundo que estaba en ruinas. Para construir de la mano con Caleb lo que ella creía que le debía a Caleb y a la vida. Esta vez Rous deseaba construir un futuro diferente.
Mientras que Milán en cualquiera de sus versiones estaba pegado a un sentimiento ajeno, a un sentimiento que solo estaba dejándolo en un vacío existencial y del cual muy probablemente estaría condenado a repetir si no soltaba el sentimiento de amar a la mujer equivocada.
—Es hora de marcharnos. —anunció Milán a Rous del futuro con una