Ese día quedó marcado el momento en el que Caleb no volvió a tocar a Rous, solo podría desearla, soñarla e incluso desnudarla en su mente; pero jamás entre sus manos de nuevo.
—Entiendo, Aunque sabes que eso sucederá nuevamente. Aunque ahora no lo parezca, pero sé que volverá a suceder y te daré todo lo que antes recibías y todo lo que mereces, mi amor. —melancólicamente afirmó Caleb mientras la manta se caía de sus manos.
Rous sintiendo lastima, pero en el fondo ella no podía negarse que sin i