Júpiter no levantaba el rostro y la respuesta que Marlene esperaba de los labios de su hijo, tampoco se escuchaba en ese momento en la habitación, por lo que ella tras quedar liberada y abrazando fuertemente a su hijo, volvió y exclamo.
— El silencio de tu alma me hace saber y asegurar que todo esto tiene que ver con Rosario, solo niégalo una vez más y te prometo que me marchare creyendo que estarás bien ¡Amor de mi vida!
El llanto de Marlene no se hizo esperar. Júpiter abrazándose a los brazos