Melquiades no parecía estar interesado en traicionar al patriarca, estaba actuando a cabalidad y sus palabras no era para nada persuadidas por Rosario. Dicha situación le causaba intriga a Júpiter, sabiendo que, ¡Melquiades era una persona de cuidado! No descuido un solo segundo cada gesto o palabra que pronunciara en el primer encuentro desde que la situación se encendió.
Rosario y su amado esposo ingresaron al auto que los conduciría directo al bar, de momento todo transcurría con normalidad,