Con la intriga y el deseo de Rosario era todo lo que se necesitaba para que accediera a la invitación que se le estaba extendiendo de parte de Júpiter. Ahora dependería de Rosario si accedía a invitar a Júpiter a su mansión o se resistía un poco más a las acciones de su cuerpo que ardiendo no dejaba de pensar en lo bien que se sentía al momento de estar a solas con Júpiter, del cual por el momento conocía exclusivamente como Luzbel.
Rompió y quemó la carta, posterior a ello llamo de inmediato a