Me santiguo cuando termina la celebración eucarística, solo entonces puedo suspirar deseando que por favor el día termine de una buena vez.
La gente comienza a salir de la iglesia mientras tanto mi padre y la tía Marcella se aproximan al sacerdote, quizás para invitarlo a la fiesta de bienvenida que no sabia que tendría el día de hoy, porque de haberlo sabido habría escapado de aquí.
Comienzo a caminar por uno de los pasillos laterales contemplando el sitio, hace años que no vengo al Santuar