Mundo ficciónIniciar sesiónSalió, los portones estaban firmemente cerrados. Desde la distancia se notaba el brillo de la cerradura al ser tocada por un rayo de sol. Ya no tenía las marcas viejas de antes. Ni las finas líneas de oxido. Había sido suplantada por una nueva. Cruzó al sendero que dirigía a su habitación. Entró a su cuarto y se sentó a la mesa; de esa manera pasó todo su tiempo libre.