Laila apagó su grabadora y la metió en su bolso. Luego devolvió la mirada hacia Franco. No había indicios del moretón que había esperado ver en su rostro, probablemente porque estaba usando maquillaje. Franco se preocupaba demasiado por la apariencia. Ni un pelo fuera de lugar.
—Eso es todo, gracias por tu tiempo. —Intentó sonar lo más educada posible mientras hablaba.
—Laila…
—Si llegara a tener alguna pregunta, me pondré en contacto contigo.
Eso, por supuesto, no iba a suceder. Y no porque