Al día siguiente, como Alejandro ya estaba advertido de que Abril renunciaría, no se presentó en la empresa. Observó cuando ella salió de casa, sabe que si él, como presidente, no se encuentra, ella no podrá renunciar.
Esperó todo el día a que ella le llamara, pero nada de eso sucedió. Llamó al departamento de recursos humanos y preguntó si hay alguna novedad. Para su suerte, le informaron que todo estaba en orden y que, su asistente, estaba manejando muy bien su trabajo.
Alejandro suspiró. Ell