Andrey levantó la vista. Sus ojos estaban vacíos, como si hubiera mirado un abismo y el abismo le hubiera devuelto la mirada. —Cosas que pueden destruir vidas. Gobiernos. Familias. Esto, Branya, es un arma de destrucción masiva. Y Mikhail la ha estado guardando para este momento. Para usarla como escudo… o como último cartucho.
—¿Por qué nos la ha dado? —preguntó ella—. Si es su mejor arma, ¿por qué ponerla en nuestras manos?
—Porque no confía en nadie más —respondió Piotr, con una comprensión