Jamás trataba personalmente con los empleados, pero por conocer aquella pequeña lo haría. Así comieran con ellos todas las noches siguientes.
Cuando caminaba por los pasillos de las habitaciones. Vio que la puerta del dormitorio de Brany estaba ligeramente abierta. La empujó esperando encontrarla enrollada y acostada en su cama. En vez de eso, se encontró con una mujer desnuda, envuelta en una pequeña toalla blanca, con unos rizos húmedos que le caían en cascada por la espalda.
— Que estás haci