El teléfono Deluxe, las llaves del auto, de la casa, ella lo había dejado todo atrás. Que lo hubiera hecho a propósito era una oscura posibilidad que la cabeza paranoica de Kamus consideró. Dejar sus cosas para que él se las lleve y así aprovechar la oportunidad de volver a enredarlo en sus mentiras. Era una mujer vil y perversa.
Como si él fuera la clase de estúpido que se dejaría embaucar dos veces. Casi le daban ganas de reír. Estacionó su auto en la esquina y se mantuvo espiando la casa de