Alfa Leonardo;
Este pequeño demonio frente a mí no ocultaba el disgusto que atravesaba su rostro. Por la forma en que sus pequeños labios se torcieron ligeramente al mencionar la Cumbre de Manadas, algo misterioso estaba pasando por su mente.
—Tú... —La miré fijamente—. Tienes alguna estupidez rondando por esa cabeza. Yo...
—¿Qué? —Intentó alejarse, pero la mantuve en su lugar.
—Sea lo que sea, ni se te ocurra llevarlo a cabo. Haré que te corten la cabeza.
Dicho eso, solté sus brazos y salí de