Punto de vista de Catalina.
Estaba rezando en silencio por una interrupción.
Cualquier cosa.
Una enfermera entrando. Una llamada. Incluso que el médico llegara antes.
Porque ahora mismo… mi madre estaba siendo entrometida y habladora.
No paraba de hablar.
“No me gusta verlos a ti y a Isabella así,” dijo otra vez, sentándose al borde de la silla del hospital como si tuviera todo el tiempo del mundo.
Exhalé lentamente, mirando las sábanas blancas bajo mis dedos.
“No estamos peleando,” murmuré.
So