—¿Qué? —No cabe en mi cabeza esto. Me alarmo y suelto un grito. Dante viene hacia mí.
—Lo perdí... Perdí al bebé... —Estoy temblando de miedo y llorando con el corazón en las manos.
La cara de él es de terror. La sangre se deslizaba por mis piernas y él me ayuda a cambiarme para llevarme al hospital. Me duele horrible.
Me ingresaron de emergencia y me hicieron las pruebas correspondientes, para darme una noticia que me dejó perpleja.
—Señora Thunder, usted nunca estuvo embarazada. El retraso de