Mundo de ficçãoIniciar sessãoMarino se indignó ante el papel de víctima que ella quería representar y no pudo evitar reclamarle.
—¿Te parece que el maldito soy yo? ¿Cómo te puedo llamar a ti que a sabiendas de que había herramientas para recoger la boñiga, permitiste que lo hiciera con la mano? Claro porque buscabas que la tarea me resultara más desagradable de lo que es, para que renunciara a hacerlo. Pues recuerda esto india, cada







