Me cubro la boca con la mano y vuelvo a recuperar la respiración cuando noto que el disparo no ha lastimado a nadie. Fue un tiro al cielo raso y el silenciador impidió otras repercusiones.
Este ruso está loco y yo mucho más por haberme casado con él y sentir segura en sus dementes manos.
Sheyla corre hacia su marido y él simplemente está peleando con el mío, por el amor de otra mujer...otra que soy yo.
En el fondo estamos todos locos.
Samuel no le presta la menor atención a ella y sigue mirand