Un desfile de vestidos se hizo para mi en la habitación. Dos diseñadores de ropa pugnan por hacerme su modelo y finalmente elijo uno negro, con escote en uve y seda que resbala por mis costados, la espalda libre y la falda abierta, como si bailara a mi alrededor un montón de seda sensual y elegante a la vez. Un chaleco de piel para cubrir mis hombros hasta que estemos bajo la protección térmica del sitio del evento.
—El vestido es un escándalo pero puesto en tu cuerpo una bendita obra de arte —