—Me encanta como sabe tu boca —balbucea Samuel intentando seguir el beso y le aparto.
Su mujer está mirándonos, tan tranquila con un hombro contra la jamba de la puerta y el móvil en la mano.
—¡Samuel! —intento quitármelo en encima pero me da la vuelta y se pone detrás de mi tratando de retenerme, él no la ve.
—Tranquila, querida —espeta con sorna Sheyla y entra dejando la puerta abierta —. Mi esposo y yo somos muy buenos compañeros, lo compartimos todo. No tienes que estar nerviosa. Sé que fol