Victoria.
Agradecí en silencio que la emboscada de mi padre no hubiera sido tan intensa como esperaba. Mi abuela realmente me había ayudado a suavizar el terreno, aunque, claro, él no era ningún ingenuo. Lo confirmé cuando, tras interrogarme con su habitual sutileza, mencionó que más tarde quería hablar conmigo sobre Tristán.
—Me tranquiliza que tu papá no se puso pesado esta vez —comentó Abby, aliviada.
—Creo que su nuevo romance con Rebeca tiene mucho que ver —respondí, dejando que una sonris