Me acerqué a Alyan, como la voz en mi mente me lo había sugerido; no pude explicar de inmediato el sentimiento que me embargó, pero mi odio y dolor aumentaban. Alyan era tan frágil y a la vez tan poderoso, un centinela que había experimentado diversas dificultades como todos nosotros; de todos era él quien siempre tenía la convicción de que los humanos podían ser mejores personas, aunque muchos seres de otros planetas lo consideraran una raza inferior y antigua.
—Pasaremos por todo esto junt