Capítulo 109 — La intuición de la alegría
El gran salón, habitualmente reservado para recepciones solemnes, se había convertido en el punto de partida de una actividad que prometía romper con la rigidez del invierno. Bajo la dirección estratégica de Virginia y la complicidad entusiasta de Sofía Northfolk, un numeroso grupo de invitados se había congregado para participar en un juego de pistas, una diversión campestre adaptada a los interiores y jardines de la mansión.
Allí estaban el reverendo