Bella se dio la vuelta y se encontró con la cálida mirada de Darío.
—Hermano Darío. —lo saludó Bella con una sonrisa.
Darío asintió con la cabeza y dirigió su atención a Carlos. —¿Es este tu amigo?
—Sí, este es Carlos. —respondió Bella.
Carlos extendió caballerosamente su mano hacia Darío. —Encantado.
Darío, con igual cortesía, le estrechó la mano. —Encantado, señor Sánchez.
Luego de un breve intercambio, Alejandro se acercó a buscar a Carlos.
—Carlos, parece que tienes mucho conocimiento sobre