—No, Bella es muy capaz. —respondió Carlos.
—Abuelo. —dijo Pedro.
Ya no podía seguir soportando aquello. Llamó la atención de Alberto y saludó también a los esposos Alejandro.
—Tío, feliz cumpleaños. Este es un pequeño regalo que le he preparado, por favor acéptelo.
Dijo Pedro, entregándole a Alejandro una caja de terciopelo.
Patricia tomó la caja y al abrirla, vio que contenía un elegante rapé, el favorito de Alejandro.
Este, al verlo, sonrió y dijo: —Gracias, Pedro, has sido muy atento.
—Sé qu