47.
La paz del balcón se rompió por un segundo cuando el hadita se quedó completamente congelada con un trozo de azúcar a medio camino de la boca y sus alitas dejaron de vibrar mientras abría mucho los ojos como si hubiera recordado una catástrofe inminente.
— ¡Espera un momento! — exclamó la ninfa con un tono de urgencia que hizo que Bella y Anna se inclinaran hacia adelante con el corazón acelerado — Siento que... siento que me estaba olvidando de algo sumamente importante relacionado con el fluj