El aire de la noche fuera del edificio de Alonzo era lo suficientemente frío como para sentirse como una corrección.
Caminó hacia él y lo sintió en su rostro y siguió caminando, porque quedarse quieta fuera de su edificio no era algo que fuera a hacer, porque quedarse quieta significaría pensar en lo que había sucedido en la cocina con la atención completa y sin obstáculos de alguien que había dejado de moverse, y aún no estaba lista para eso. Necesitaba el movimiento. Necesitaba el progreso e