Olvide por completo la mala vida desde hace días atrás, toda posible responsabilidad con la que cargará encima de mis hombros desapareció después de pelear con los albañiles que trabajan en mi casa matrimonial para ir a almorzar con mi esposo, decidiendo mejor ignorar las demás obligaciones que me quedaban por pendientes y que siendo sinceras, hasta el sol de hoy no realice porque se me olvidaron.
Si, se me olvidó invitar a mis padres a la cena para anunciar mi matrimonio con Han Emris.
Y es