—Ese no es el tono rosa que pedí. —Mi mañana tuvo comienzo a las siete en punto, momento en donde me acomode como siempre solo para venir a evaluar los avances de la construcción del centro.
La obra gris está completamente lista, lo puedo decir con todo orgullo. Aún así existen ciertos detalles menos relevantes que me causan algo de ruido, como por ejemplo, el simple hecho de que la pintura elegida para las paredes sea un rosa tan chillante que puede quemarte los ojos.
—Una disculpa, Señorita C