—Oye, no. —Lo detuve casi de inmediato, un empujón fue directo a su pecho para alejarlo de mi, sintiendo como el frío atacó mi piel cuando la distancia hizo sus frutos. —¿Qué es eso?
Apunte directo a su anillo, no oculté mi molestia ni mucho menos mi disgusto. Puedo parecer una completa descarada, pero al menos él sabía en qué terreno tanteaba.
Él era consciente de que soy una mujer casada y aún así a pesar de ello me coqueteo y acepto mi contacto, hasta tuve la modestia de quitarme ese maldito