No dormí esa noche.
No porque temiera un ataque.
Sino porque comprendí que, por primera vez desde que regresé a Umbra Lux, el peligro no estaba en la oscuridad.
Estaba en la conversación.
El campamento respiraba distinto. No había caos. No había gritos. Pero la manera en que los grupos se formaban y se deshacían era diferente. No eran círculos de miedo. Eran círculos de opinión.
Eso era más difícil de controlar.
Y más peligroso de intentar controlar.
Ashen permaneció conmigo en el borde del ter